El descomunal problema de la Fast Fashion

fast fashion

La Fast Fashion se ha convertido en un enorme problema del siglo XXI. Comprar ropa a buen precio para ir a la moda durante cada temporada y después desecharla se ha convertido en casi un hábito para, sobretodo, la mujer del siglo XXI en los países desarrollados. En este caso sí, cuanto más mejor.

La industria textil y planteamiento del problema

La industria textil es una de las más contaminantes del planeta. Teniendo en cuenta que la industria textil contribuye a la contaminación del agua en un 20 por ciento a escala mundial. Las razones son los colorantes y productos químicos utilizados durante la fabricación de las piezas de ropa. Los colorantes para teñir la ropa o los curtidos, los productos químicos necesarios para que la ropa tenga el aspecto que el fabricante desea, e incluso algunas técnicas de gastado de los pantalones vaqueros, conocido como el sandblasting, tan polémico porque ocasionaba la muerte de los operarios, son factores que han puesto a la industria textil bajo el punto de mira en países desarrollados. Aunque, por esta misma razón, los fabricantes han buscado otros países, donde el coste de producción es muy bajo y además no tienen tantos problemas con la legislación respecto a los productos químicos utilizados.

El problema ha sido fundado en el modelo a seguir por la misma industria textil que de alguna manera se ha impuesto en la sociedad actual. Y digo actual, porque es un problema emergente. Hace un par de décadas aún no se podía vaticinar las dimensiones que tomaría este asunto.

Ahora, las empresas involucradas en este crecimiento descomunal del consumo de ropa intentan reducir el impacto ambiental que están ocasionando. Para ello, necesitan del close loop, o reciclaje de circuito cerrado. La economía circular es un nuevo concepto que aparece como alternativa a la economía lineal, cuando ésta se presenta como un problema de grandes dimensiones   a escala mundial. Se trata de agotar la vida útil de un producto hasta que este sirva para fabricar el siguiente.

¿Qué podemos hacer nosotros?

La mejor opción es siempre fijarnos en lo que compramos. Comprar productos de buena calidad que tengan una vida útil más larga aportan confort y también nos define como perdonas en vanguardia. Por el contrario, al comprar productos de mala calidad, que duran poco y para los cuales se han utilizado productos contaminantes, el problema pasa a ser nuestro porque sabemos que si los tiramos a la basura podemos contribuir a la contaminación ambiental y si los reciclamos deberemos gastar nuestro tiempo en la particular hazaña.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *