Sweptail, el Rolls-Royce más caro jamás fabricado

Una parte frontal clásica pero con elementos distintivos
Una parte frontal clásica pero con elementos distintivos

Automovilismo y lujo son dos conceptos que siempre han ido de la mano. Es bien sabido que los coches son uno de los caprichos más importantes para la gente adinerada. Los últimos años, se ha querido ir más allá de la adquisición de los modelos más exclusivos, como pueden ser los deportivos de alta gama. Ahora, se tratan de hacer coches a medida del conductor. Es decir, vehículos únicos y completamente diseñados para su dueño. El ejemplo más claro lo encontramos con el siguiente modelo, concretamente el Sweptail, el Rolls-Royce más caro jamás fabricado.

Un encargo de un amante de Rolls-Royce

Éste modelo es un encargo especial de un amante de la marca Rolls-Royce que hizo por allá en el 2013. La firma británica de lujo aceptó esta petición como un reto, siguiendo la máxima de que el cliente siempre tiene la razón. Y así nació  Sweptail, con un estilo que evoca a las carrocerías de los Rolls-Royce de 1920 mezclado con un toque inspirado en la náutica. Todo ello, siendo un coche personalizado en todos sus detalles, por lo que se trata de un vehículo completamente único en el mundo.

Un coche que combina lo mejor de la marca con la exclusividad que desea el cliente

Un coche que combina lo mejor de la marca con la exclusividad que desea el cliente

El dueño de esta joya es un reconocido coleccionista de aviones y yates, que tenía el anhelo de conducir un vehículo que se diferenciara de los que ya posee. Pero, que al mismo tiempo, tuvieran elementos en común y característicos de la marca. En toco caso, la silueta que el dueño ha escogido para el diseño llama la atención por el contraste que encontramos entre la parte frontal y la trasera.

Un diseño clásico y evocando a los yates

El capó muestra un diseño más cuadrado, más parecido a lo que nos tiene acostumbrados Rolls-Royce, sobre todo en sus preciosos diseños de los años 20. Pese a ello, hay elementos como los faros o el parachoques que muestran cambios significativos y personalizados. Mientras vamos avanzando hacia la parte trasera, el cuerpo del vehículo se va alargando y ganando en líneas redondeadas.

Ya en la parte trasera, observamos como acaba mediante una forma alargada que se estira más allá del maletero, creando una curiosa y atractiva silueta. Casi se podría decir que el maletero se asemejaría a la parte trasera de un yate de competición, a modo de homenaje. Jugando con esas líneas redondeadas y el contraste que genera, el diseño trata de alargar al máximo la figura, destacando esa longitud.

Una parte trasera con líneas redondeadas.

Una parte trasera con líneas redondeadas.

Un interior de lujo, seña de Rolls Royce

Un techo panorámico recubre toda la parte superior de la carrocería, descubriendo un interior fantásticamente iluminado. Dentro se combinan elementos clásicos y elegantes, como el titanio, el ébano, los cueros o los acabados artesanales. Oculto en las paredes exteriores, se esconden dos maletas desplegables que muestran un maletín a medida para el portátil y que son a  juego con el conjunto completo de equipaje que ofrece el coche. El maletero de este Rolls-Royce está bañado por la madera y dispone de carriles para equipaje de aluminio pulido.

Un interior de auténtico lujo

Un interior de auténtico lujo

La consola central de este sueño hecho automóvil alberga un mecanismo que, ojo con esto, despliega una botella de champán y dos copas de cristal. Un elemento de alto nivel para un coche biplaza, pensado para uso y disfrute en pareja. Estos detalles, junto a los materiales y el diseño utilizado en el interior, reafirman el gusto por la exquisitez y la artesanía que tienen en Rolls-Royce.

Un motor al nivel de los mejores deportivos

Y luego está su motor. La marca y el cliente acordaron utilizar un motor de gran potencia, que fuera a juego con la elegancia y la exclusividad de la carrocería. Así pues, bajo el capó esconde un motor V12 de 6.75 litros que puede rondar los 460 CV de potencia, compitiendo con los mejores deportivos del momento. Un coche que, si no vuela, poco le falta.

Un coche al que no le falta de nada

Un coche al que no le falta de nada

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