Copa de Europa, saber perder sin ser triste

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A veces y, tratándose de un partido de fútbol, ocurre que nos decepcionamos con el resultado obtenido, sobre todo cuando el equipo que pierde es el propio y están jugándose la final de la Copa de Europa. Pero aunque sea un resultado negativo, también hay motivos por los que alegrarse.

En primer lugar y después de los terribles acontecimientos de noviembre de 2015, Francia había perdido y apagado algo de ese espíritu festivo y de celebración colectiva. Para finalmente llegar juntos, también con nuestros vecinos europeos, se permite recuperar esa euforia en momentos como los de ahora, en que los países tienden a mirar hacia adentro como está sucediendo con el Brexit.

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Básicamente, las imágenes que se van a lamentar son aquellas escenas de violencia que dejaron los aficionados rusos e ingleses en las calles de Marsella, donde los equipos de seguidores demostraron estar más motivados a pelearse que a apoyar a su equipo.

La Copa de Europa fue también una oportunidad para descubrir finalmente un equipo de Francia y no una selección de jugadores que están tratando de ser más fuertes y que únicamente se centran en marcar más goles que sus compañeros de equipo. Y tal vez ese profundo espíritu del fútbol es que, más allá de la derrota o la victoria, es un buen momento para que los jugadores pongan su talento al servicio colectivo, y cooperen entre ellos.

Por último, esta victoria sin penacho de Portugal nos recuerda que el fútbol no es suficiente para dominar un partido para conseguir la victoria, sino que debe llegar a marcar un tiempo, algo que se esforzó por hacer durante la final.

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Así que sí, hay razones para estar decepcionado, pero no vale la pena perder la esperanza, descubrimos en este equipo una esperanza, los jóvenes se divirtieron y nos regalaron preciosos momentos, mucho más emotivos que las lágrimas derramadas por C. Ronaldo, que resulta lesionado y ¡salva a su equipo!

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