Bayer ha anunciado la compra de la gigante agroquímica americana Monsanto

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El gigante farmacéutico Bayer ha comprado Monsanto, la multinacional agroquímica americana más polémica de la historia de la industria alimentaria. La integración se espera para finales de 2017 y con ella se prevé una nueva era del mercado agroalimentario.

El grupo alemán ha querido complementar su negocio aun teniendo el dominio del mercado de los pesticidas. Monsanto es líder en el mercado de las semillas. La unión de ambas compañías puede doblar sus ingresos anuales. Ambas compañías han calculado un beneficio anual de 1.500 millones de dólares como resultado de esta sinergia. Además, Monsanto ha sido pionera en la digitalización de la agricultura. Bayer consigue, de esta manera, al fin, mercado en EE UU.

bayer

Monsanto fue fundada hace 115 años y ha anunciado que deja de ser una compañía independiente para poder hacer frente a un reto mayor, el reto de alimentar de manera sostenible a 3.000 millones de habitantes más que, de manera estadística, se esperan para el año 2050. La industria alimentaria necesita reinventarse en frente del demandante mercado y proseguir en la innovación y el desarrollo de semillas, así como la investigación para la protección de las cosechas.

Monsanto

Bayer anunció que pagaba 128 dólares por cada acción de Monsanto. El equivalente a 56.000 millones de dólares, es decir, 49.890 millones de euros por la compra de los títulos de la multinacional americana. El valor total de la operación se ha estimado en 58.500 millones de euros. Bayer ya presentó el pasado marzo una primera oferta que Monsanto rechazó considerándola insuficiente.

La industria agroalimentaria se encuentra en proceso de cambio y consolidación. Bayer y Monsanto no son un caso aislado de intento de generar un nuevo gigante en la industria alimentaria. ChemChina también anunció la  compra de la suiza Sygenta. Y las empresas canadienses Agrium y Potash también han anunciado recientemente sus proyectos en común. Los agricultores siguen expectantes de las resoluciones de las grandes empresas y temen que esto influya negativamente a su margen de beneficio. Las multinacionales aseguran que estos cambios favorecerán tanto a los agricultores como a la población puesto que podrán presentar soluciones con mayor rapidez.

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