“Los juegos son la mayor oportunidad para invertir en la ciudad”

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Ignasi Riera, arquitecto barcelonés, junto con el prestigioso arquitecto brasileño Joao Pedro Backheuser, dirigen el proyecto de la Villa Olímpica de Rio de Janeiro y asesoran al ayuntamiento de la ciudad en la recuperación de toda la zona portuaria. Riera, que a lo largo de su carrera profesional ha participado en la construcción del paisaje urbano de Barcelona y ha colaborado en proyectos como la torre Hesperia de l’Hospitalet, el Hotel Ohla de Via Laietana o la remodelación de Las Arenas, se ha lanzado de cabeza a conquistar un reto: los 806.000 metros cuadrados de la Villa Olímpica de Rio de Janeiro, viviendas y espacios que acogerán a 300.000 personas durante los Juegos Olímpicos; y lo más importante: la continuidad del proyecto una vez terminado este acontecimiento deportivo.

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El talento catalán de arquitectos, ingenieros y constructores, entre otros, tiene sello propio?

Si. Tenemos unas maneras propias de hacer, consecuentes con nuestra historia y cultura, la formación que hemos recibido en las escuelas y la manera que tenemos de entender la vida y el trabajo. Lo del “seny i la rauxa” no es una licencia poética y es lo que nos permite encontrar nuestro hueco en el nuevo mercado global.

Barcelona es una ciudad con mucha arquitectura de renombre, ¿se ha convertido en un modelo a seguir?

Barcelona como casi todas las ciudades es única porque es fruto de su evolución a partir de circunstancias propias (buscadas o no…). Usarla como modelo “stamp and clone” sería reducir al absurdo sus más de 2.000 años de historia. Creo que, de las ciudades, se deben extraer lecciones y esas lecciones convertirlas en objeto de reflexión en otros territorios. Desde este punto de vista, Barcelona ya hace años que comenzado a demostrar su extraordinario potencial. El orgullo y la autoestima social es uno de los grandes legados de los Juegos en Barcelona. Es lo que la hace capaz de imaginar nuevos desafíos y ser capaz de darle respuesta.

Los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro han obligado a la ciudad a reconstruirse, pero en qué medida afecta esta reconstrucción a los ciudadanos de Rio? ¿Cómo se beneficiarán de todas estas nuevas infraestructuras?

La ciudad ha asumido tres grandes desafíos urbanísticos: la nueva conectividad entre barrios dispersos fruto del rápido crecimiento expansivo de los últimos decenios y en los que sus infraestructuras de movilidad están al borde del colapso; dotar a los barrios de equipamientos sociales macro de los que no disponían; y, sobretodo, la rehabilitación del centro histórico de la ciudad y la recuperación de su fachada marítima en la Bahía de Guanabara, que se encuentra en un estado de degradación urbana. En este último punto es donde nosotros estamos colaborando para conseguir dinamizar otra vez la ciudad histórica como hicimos años atrás con gran éxito en Barcelona.

Los juegos olímpicos es un buen momento para proyectar grandes obras?

Los juegos son la mejor oportunidad para invertir en la ciudad. “La ciudad debe servirse de los juegos, no los juegos de la ciudad”. Este lema fue una de las grandes aportaciones de Barcelona a la historia de las ciudades olímpicas y Rio lo ha tomado directamente como leit motiv de sus actuaciones. La ciudad se preparará para los juegos pensando en el legado.

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Tu proyecto se centra en revitalizar y reconstruir el Puerto Olímpico. ¿Se trata de exportar el modelo BCN a Rio?

Creo que se trata de aprovechar lecciones aprendidas. La reforma de los centros urbanos, que en las ciudades “antiguas” de Europa se produjo a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo, se está comenzando a percibir como necesidad en las ciudades “nuevas”, especialmente de Sudamérica. Las ciudades compactas con un centro (o varios) de usos mixtos han demostrado ser mucho más sostenibles a medio plazo. Vivir, trabajar y disfrutar del ocio “a pie” es una de las grandes lecciones de la manzana del ensanche barcelonés. Eso es lo que quiere Rio para su nuevo centro y en esa línea es en la que se estamos trabajando, y la base de todo esto es la calidad del espacio público.

¿Y cómo se transforma una ciudad de favelas en una sede olímpica?

Con tiempo. Y diálogo y con las ideas muy claras y con objetivos a largo plazo. Barcelona también fue una ciudad de favelas (se cumplen ahora 50 años de la desaparición del Somorrosto) y hoy se toma como ejemplo de ciudad modélica (que no modelo). El Urbanismo no es una disciplina de resultados inmediatos, ese es su gran desafío aunque para ello, como decía Guardiola, lo principal es que cada día “un s’ha de llevar ben d’hora ben d’hora, ben d´hora…”.

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